Un vaso medio lleno

Fuente: Héctor Barbotta | Diario Sur

El cimbronazo que supuso la sorpresiva anulación del PGOU de Marbella ha dado lugar a una situación en apariencia contradictoria. En un primer momento se paralizaron proyectos que tenían amparo en una norma que dejaba inesperadamente de tener efecto, pero con el correr de las semanas comenzaron a desempolvarse otros que habían quedado bloqueados al aprobarse el Plan de 2010 pero que sí podrán desarrollarse con arreglo al de 1986, que volvía a entrar en vigor.

Una de las voces más críticas con el PGOU anulado, el presidente de la Federación de Urbanizadores de Andalucía, Ricardo Arranz, asegura que la nueva situación está lejos de ser peor de lo que había antes de que se conociera la sentencia del Tribunal Supremo. «El Plan General que había era ingestionable. No podría haber estado peor hecho», asegura. En su opinión, el que ha vuelto a entrar en vigor es más adaptable a las necesidades de la ciudad pese a tener 30 años de antigüedad.

Urbanismo y turismo para una nueva época

En un sentido similar opina el presidente de CIT Marbella, Juan José González, que comparte las críticas hacia el documento anulado por el Tribunal Supremo. El dirigente empresarial destaca que aunque hay proyectos que se han visto afectados por la anulación del Plan anterior, esa misma circunstancia ha dado lugar al desbloqueo de otros suelos que figuraban como equipamiento o zonas verdes o que se habían visto afectados por el sistema de compensaciones puesto en marcha por el redactor para saldar cuentas con los desmanes del gilismo y que fue descalificado por los magistrados del Tribunal Supremo.

Es difícil saber si son más los suelos cuyo desarrollo se ha paralizado o aquellos en los que la vuelta al documento antiguo ha permitido desempolvar viejos proyectos, aunque Christopher Clover, de la inmobiliaria Panorama -una de las más veteranas en Marbella con 46 años de historia- opina que hay más perjudicados que beneficiados. No obstante, coincide en que el Plan anulado presentaba muchas dificultades a la hora de trabajar, al punto de que las inmobiliarias se vieron obligadas a recurrir a especialistas que calcularan las cargas que le correspondía a cada inmueble para que los compradores supieran que riesgos afrontaban antes de cerrar cada operación.

La anulación de ese PGOU, que según el Ayuntamiento puede afectar solamente a un 15 por ciento de las viviendas de Marbella, no ha frenado la recuperación de la actividad urbanística, asegura, y afecta más a los propietarios de suelos afectados o a quienes tenían proyectos en marcha que al consumidor final.

Las ventas. destaca, crecieron el año pasado a un ritmo inferior que en el ejercicio anterior, circunstancia que atribuye a que entre 2012 y 2014 hubo un desembarco masivo en el mercado de compradores que habían estado esperando durante seis años que los precios tocaran fondo.

Más demanda que suelo

Fausto Martínez, de la consultora FM Consulting, subraya que el interés inversor por Marbella no ha decaído tras la anulación del Plan de 2010, y aunque reconoce que en ocasiones hay más demanda de suelo de la que el documento de 1986 puede aportar, la actividad está lejos de sufrir una parálisis. «No tenemos una percepción negativa -asegura-cada día hay más inversores que contactan y que siguen interesados en Marbella».

En esta recuperación, uno de cuyos síntomas más significativos es que se vuelven a cerrar operaciones sobre plano -una situación que no se producía desde antes del inicio de la crisis- , se sustenta sobre todo en el hecho de que el remanente de viviendas que había dejado la crisis, que en Marbella fue anticipada por la situación creada tras la 'operación Malaya' y la disolución del Ayuntamiento, prácticamente ha desaparecido o ya no satisface a los nuevos compradores.

Según Fausto Martínez, el mercado inmobiliario está más activo en los últimos meses, con procedencias muy variadas -árabes, rusos, alemanes, belgas y también españoles- y también centrado en las gamas más altas del mercado que demandan villas pero también apartamentos con diseños más modernos que los tradicionales.

En opinión mayoritaria de los consultados, la recuperación sí se ve lastrada por la lentitud con la que se tramitan las licencias de obras en el Ayuntamiento. Para Clover, esto puede ser consecuencia de la meticulosidad con que trabajan los funcionarios municipales, posible herencia de los años traumáticos que precedieron a la aprobación del PGOU de 2010.

En el mismo sentido opina el presidente del CIT, para quien es necesario agilizar la gestión de las licencias para que Urbanismo no se convierta en un embudo que ralentice la recuperación que se percibe, con la revitalización de la compra sobre plano como uno de sus síntomas más destacados.

La incertidumbre que ha provocó en un inicio la anulación del PGOU de 2010 ha dado lugar ahora a una situación en la que, «si se utiliza el sentido común», el Plan de 1986 puede ser mejor instrumento que el que se ha anulado, según Ricardo Arranz, que demanda, eso sí, seguridad jurídica.

Para Martínez, sin embargo, esa situación está garantizada. «Qué más seguridad jurídica -se pregunta- que una sentencia del Tribunal Supremo que dice exactamente lo que hay que hacer».

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