Empresarios y profesionales denuncian trabas políticas al urbanismo y el turismo residencial

Fuente: Susana Villaverde | El Mundo

El desarrollo del turismo residencial y la construcción ligada a este sector no cuentan con el debido reconocimiento de las administraciones públicas que, lejos de facilitar su despegue tras una década de crisis, «se dedican a poner trabas». Abrió fuego así el vicepresidente de la Federación Andaluza de Constructores y Promotores (Fadeco), José Prado, quien, en una jornada promovida por EL MUNDO de Málaga con la colaboración de la Diputación provincial y el Banco Sabadell el pasado jueves, se quejó de que, pese a que «se ha demostrado la importancia del turismo residencial en la economía, 20 años después algunos lo siguen negando».

El foro Construcción y turismo como motor de la economía de Málaga, organizado por EL MUNDO dentro de los actos de conmemoración de su décimo aniversario en Málaga, ha acogido una mesa redonda de profesionales donde se ha puesto de manifiesto la capacidad del turismo residencial para generar infraestructuras y mantener el comercio, con capacidad de gasto a largo plazo y gran proyección; pero también se evidenció su caída por la crisis y un pasado denostado por su vinculación a la construcción desmedida.
A juicio de Prado, las administraciones, o más bien, «algunos puristas políticos», no han sabido valorar su «impacto generador de riqueza y su papel en el desarrollo del territorio». Según Fadeco, las cifras hablan por si solas. Los datos de compraventa por ciudadanos extranjeros el año pasado en la provincia fueron 1.486 viviendas, «el 20% del total, pero además el 10% del total de viviendas en Andalucía».

FOROCONSTRUCCIONYTURISMO-1«El turismo -afirma Prado- es una de las pocas alternativas que tenemos en la economía» y el mercado actual «es más exigente, por lo que además debemos ofrecer productos personalizados; es precisa la renovación e innovación en el sector. Y el turismo residencial es el salvavidas de la construcción, donde se han perdido 70.000 empleos por la crisis».
Sin embargo, las medidas legislativas que se adoptan «nos restan competitividad», ya que «sólo se ponen trabas a los inversores extranjeros, desde abrir una cuenta bancaria hasta la cantidad de impuestos locales y autonómicos que hay o la legislación contra el fraude fiscal que les obliga a declarar todos sus bienes en sus países. Con todo esto al final deciden irse a otros países», ha explicado Prado.

Para el arquitecto Salvador Moreno Peralta, es innegable que tanto el turismo como la construcción han sido y siguen siendo el «motor económico de Málaga, pues representan el 95% del valor añadido bruto de la provincia», aunque manifestó que los políticos «no creo que puedan hacer mucho por el sector; es más, a veces es mejor que no hagan nada».
Fueron los políticos, según él, los primeros que culparon de la crisis a «la dependencia grande que hay de estos dos sectores y propusieron explorar otros; pero ya hemos copado estos sectores y siguen primando en la economía; además han generado un bienestar social durante años, riqueza colectiva…, no se puede criticar ahora a la construcción por ser el sector más afectado», apuntó.

En su opinión, el mercado del tiempo libre y el ocio junto al turismo residencial han generado «una ciudad nueva incomprendida por los políticos, una ciudad no estacionaria, a la que varios millones de centroeuropeos quieren venir a vivir, ¿es eso malo? Málaga es uno de los pocos lugares del mundo donde vivir ese convierte en un recurso en sí mismo», ha aseverado Moreno Peralta.

Criticó la falta de visión política ante el «mal llamado turismo de jubilación», porque «lo han criticado cuando éste genera empleo, cultura, infraestructuras y gasto constante en comercios y restauración; lo que hace falta son leyes que garanticen que ese turismo propicie una bienestar social y económico estable». El sector inmobiliario y el turismo, eso sí, «deben formar un ecosistema integrado» al servicio de la calidad y de la «nueva demanda turística», ha dicho Moreno Peralta. El destino Málaga y Costa del Sol «debe ser considerado una marca dentro de Europa», y para ello, «el turismo y la construcción no pueden ser compañeros de viaje mal avenidos», por lo que aboga por una colaboración estrecha entre sectores. «Hay que ser capaz de elaborar un urbanismo específicamente turístico, capaz de generar productividad», concluía.

Los problemas de imagen y la dificultad para venderla han sido esgrimidos también por Ricardo Arranz, presidente de la Federación Andaluz de Urbanismo y Turismo Residencial. «No hemos sabido comunicar, vender, hacer marketing de nuestro destino como marca», ha apuntado.

Para Arranz, esa incapacidad de saber «vender» es una de las debilidades del sector turístico y la construcción, aunque la primera es, como adelantó el vicepresidente de Fadeco al comienzo del foro, la intervención política en sí misma. «El absurdo soporte de leyes urbanísticas creadas por inútiles en diez años que nos han paralizado de una forma tremenda», porque decían «que se estaba construyendo demasiado», ha subrayado Arranz.

FOROCONSTRUCCIONYTURISMOHa pedido a los políticos «que viajen más y copien a los que lo hacen mejor» y ha recordado que el turismo residencial y la construcción «son la única industria de Andalucía», y es responsabilidad de las administraciones y de las empresas «hacer las cosas mejor, apostar por la calidad y la competencia».

Aun así, Arranz se ha mostrado optimista y de hecho arrancó su intervención con un pronóstico: «Los diez mejores años de Marbella, de la Costa del Sol y de Andalucía, empiezan hoy». A su juicio, son más las fortalezas que las debilidades y algunas se han fraguado en esta década de crisis, como «más y mejores infraestructuras, desarrollo cultural, oferta educativa internacional, el lujo de destinos como Puerto Banús, que es la calle con más joyerías de lujo del mundo, o los mejores campos de golf de Europa».

Finalmente, en su intervención el arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de Málaga, Javier Boned, en el foro que moderó el director de EL MUNDO de Málaga, Rafael Porras, estableció que asistimos a la creación «de una nueva ciudad turística, y hay que convencer a la administración de entender esto». Además, es preciso «aplicar la arquitectura a la construcción turística» y revisar, «tanto el objeto construido como las nuevas actividades».

Boned se refirió a los años 50, cuando «surgió una nueva ciudad y desde entonces hay que pensar que el fenómeno turístico ha producido buenas construcciones, como hoteles, puertos, campos de golf y valores paisajísticos». Ahora surgen nuevas situaciones y los conceptos espaciales deben adaptarse a ellas también, «creando espacios para el ocio, el cuerpo, la investigación, el arte, espacios afectivos, para la publicidad, etcétera».

El arquitecto apeló a la «transformación y evolución continuas» sin perder de vista el «valor patrimonial» del turismo y «factor estético de lo sostenible». Según Boned, «claro que hay que seguir construyendo, pero cada vez mejor, y aprovechar la crisis, porque esta ciudad vive de esto». «Debemos pensar en lo que nos queda por hacer desde lo malo hecho», concluyó.