Las literarias termas de Carratraca

Aseguran que el emperador Julio César fue uno de los primeros en tomar sus aguas. El balneario de Carratraca, romántico y poético donde los haya, reabre sus puertas en el interior de Málaga a modo de hotel de lujo. Hay pocos lugares en el interior de esta bella provincia que posean tanto embrujo.

Poetas y literatos como Rilke y Lord Byron, pintores de la talla de Julio Romero de Torres, emperatrices como Eugenia de Montijo y reyes como Fernando VII tomaron las aguas en el balneario de Carratraca. Hay pocos lugares en el interior de Málaga que posean tanto embrujo como este lugar oculto entre las accidentadas sierras de Alcaparaín, Baños y Aguas, conocido desde tiempos de los primeros hombres y renombrado por los romanos, ingentes devoradores de todo cuanto concernía a las aguas curativas.

Las aguas de Carratraca son sulfurosas, arsenicales y radiactivas, y manan de las profundidades de la tierra a una temperatura constante de dieciocho grados. Están indicadas para mejorar la salud y disponer el cuerpo al descanso y la relajación. La historia recuerda que los romanos dejaron monedas con las efigies de Tiberio, Claudio y Julio César en un yacimiento próximo al pueblo conocido como La Glorieta. La necrópolis tardorromana de Los Maderos, cercana al arroyo de las Cañas, demuestra que aquella civilización se mantuvo firme en su propósito de beneficiarse de estas aguas curativas.

Las bondades del lugar

Los árabes conocieron las bondades de este lugar, pero el pueblo vivió su apogeo a principios del siglo XIX en torno a un cortijo conocido como el de Aguas Hediondas. Allí se sabe que hubo un balneario y una pequeña ermita edificada en el siglo XVIII donde los viajeros oraban a una pequeña Virgen. Del territorio de las leyendas son las andanzas de un tal Juan camisón que curó de los males que le aquejaban en la piel en estas aguas que consideró milagrosas. Aquel personaje, cuyo apodo sigue hoy constituyendo una duda, pasó varios meses recorriendo la comarca en busca de dinero para construir un templo.

En el interior de este noble caserón destaca, entre otros elementos arquitectónicos, una portada neoclásica.

Al final, consiguió reunir el dinero suficiente para edificar un humilde templo que consagró a Nuestra Señora de la Salud, patrona de Carratraca, cuyas fiestas se celebran a mediados de agosto. En 1821, Carratraca deja de pertenecer a la vecina población de Casarabonela. Nueve años después, se inician las obras de una casa de huéspedes en torno al balneario para acoger la visita del rey Fernando VII. Mediado el siglo, el balneario cobra un estilo neoclásico, propio de estas singulares construcciones.

Hoy ha reabierto sus puertas tras una concienzuda y feliz recuperación y el balneario y el hotel de cinco estrellas llevan el nombre de Villa Padierna Thermas de Carratraca. En el interior de este noble caserón destaca, entre otros elementos arquitectónicos, una portada neoclásica aprobada por la Real Academia de San Fernando que abre un patio interior con un templete circular rodeado de columnas blancas de mármol jaspeado, símbolo del edificio.

Formas de curación

El hotel propone tres formas de curación diferentes para atraer a los aficionados termales: equilibrio, relajación y detoxificación. A sólo 45 minutos del aeropuerto internacional de Málaga, el balneario evoca la tradición romántica de los baños en aguas ricas en azufre, calcio y magnesio, junto al descanso que propone un hotel de lujo, de cuidada y deliciosa decoración. Las termas se hallan cruzando la calle desde el hotel, aunque es posible acceder a ellas por un túnel cromoterápico subterráneo. Además de las tres temas históricas la cadena Villa Padierna, que posee otro hotel de lujo en Marbella, ofrece veintiuna salas para tratamientos húmedos y secos, un hamman y una fuente clásica, entre otras muchas instalaciones.

El original balneario evoca la tradición romántica de los baños en aguas ricas en azufre, calcio y magnesio.

Carratraca es un pueblo de reciente historia. Su trazado urbano responde a ciertos criterios racionalistas, y en torno a sus calles y avenidas más nobles se alzan casonas de aliento colonial y algunas otras que reivindican los neoestilos. Carratraca está situada en el borde nororiental de la serranía de Ronda, en la frontera entre esta y las tierras de Antequera. Su estratégica ubicación en el mapa de la provincia la hace ser puerta norteña de entrada al valle del Guadalhorce.

Por la sierra de Alcaparaín, que tiene nombre de evocación antillana, el paisaje es estriado y abrupto, de cortados y afilados barrancos por donde a duras penas crecen pinares y monte bajo. Alejadas de estas enconos, las tierras de Carratraca se vuelven mansas hacia las sierras de Baños y Aguas, donde crecen trigales y olivares. En cambio, en el fondo del valle del Guadalhorce, por donde descienden las aguas del arroyo de Cañas, el campo es otro y acoge huertas y lomas de cereal.

Las Thermas

 

El Villa Padierna Thermas de Carratraca es un hotel singular de cinco estrellas. Las zonas para fumadores están restringidas a espacios al aire libre. El uso del teléfono móvil está restringido al área de habitaciones. De hecho, el hotel no ofrece servicio de habitaciones de 24 horas para no interrumpir los efectos deseados de los diferentes tratamientos y programas. Además, en el hotel no se venden bebidas alcohólicas.

En las inmediaciones de Carratraca se halla la garganta del Chorro, un inmenso precipicio de 180 metros de altura tajado en una montaña caliza. Se encuentra a 12 kilómetros del pueblo de Álora, aguas arriba del río Guadalhorce, y está considerada una de las maravillas geológicas de la región andaluza. En algunos lugares apenas tiene 10 metros de anchura. Si deseas explorar esta garganta puedes hacer una marcha por el camino del Rey, incrustado en la pared de roca y considerado uno de los puentes más fascinantes de la provincia.

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