El turismo residencial, auge a la espera de cambios legislativos

Fuente: La Opinión de Málaga | Lucas Martín

Vuelve el ladrillo. La demanda inmobiliaria suena de nuevo en la Costa del Sol. No con el ímpetu avasallador e indiscriminado de hace una década, pero sí a un ritmo que hace pensar en el retorno del turismo residencial de lujo, especialmente asociado a clientes extranjeros. El llamado triángulo de oro, conformado por Marbella, Estepona y Benahavís, se ha vuelto a poner de moda, si bien rodeado de una serie de obstáculos que, por una vez, no tienen tanto que ver con la lógica estricta de la oferta y la demanda como con la debilidad de la planificación interna.

El resurgir de los compradores ha llevado a poner el grito en el cielo a las principales asociaciones del sector, que no entienden la lentitud de la legislación española a la hora de adaptarse a las nuevas circunstancias. Ricardo Bocanegra y Ricardo Arranz, representantes respectivamente de la Federación de Asociaciones de Extranjeros de la Costa del Sol y de la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial, reclaman cambios fiscales y hablan de un caos urbanístico y administrativo que está produciendo que buena parte de la clientela potencial opte por instalarse en Portugal o en Inglaterra. «Las leyes se hicieron en un momento que eran necesario rebajar la compra. Pero ahora los inversores son otros y también en el contexto», dice el segundo.

Jornada_turismo_residencial1Los especialistas, acostumbrados a asesorar en operaciones, se quejan de la ausencia de estímulos que permitan atraer el capital y facilitar que los negocios lleguen a buen puerto. «Estamos hartos de proponerlo en Madrid, pero se ve que allí carecen de la sensibilidad hacia el turismo residencial de los lugares de costa», señala Bocanegra. Arranz apunta además a la falta de voluntad de los funcionarios en la resolución de expedientes. «El dinero no espera. Y todo eso no contribuye a dar seguridad jurídica», agrega.

A pesar de las dificultades, ambos coinciden en subrayar el despertar de la demanda de los últimos meses. Sobre todo, en lo que se refiere a compradores británicos, nórdicos y belgas, que últimamente han tomado la delantera. En el caso de los rusos, la crisis del rublo ha afectado al comprador de clase media, pero no al de alto copete, que busca refugios seguros para su dinero.