Ricardo Arranz, urbanizador: «Se debería haber construido menos y mejor. Hemos sido malos empresarios»

Un turista despreocupado – ropa veraniega, gorra, palos de golf en el asiento trasero del todoterreno- se sorprende al no encontrar sitio donde aparcar. No está acostumbrado a tanto trasiego en los alrededores del hotel Villa Padierna, en Benahavís. Pregunta qué torneo se está jugando esa mañana con tanta afluencia de coches. «Qué interesante», responde cuando le informan de que lo que hay no es una cita de jugadores profesionales, sino de propietarios de inmuebles y de inversores rusos, el Russian Meeting Point. Ricardo Arranz, propietario del hotel y presidente de la Federación Andaluza de Urbanizadores, es uno de los promotores de la iniciativa junto a la sociedad catalana Barcelona Meeting Point. De un lado, 42 bancos y empresas propietarias de miles de inmuebles en el entorno de Marbella. Del otro, un centenar de inversores procedentes del Este.
 
-Esto parece una idea muy simple. Reunir en el mismo sitio a quienes quieren comprar y a quienes quieren vender
 
El formato no me lo he inventado yo. En el Barcelona Meeting Point hicieron el año de Rusia en España y el año de España en Rusia. Yo les propuse hacer algo sencillo en Marbella, profesional, solamente para el Triángulo de Oro. Solo con mesas: diez para los bancos, que tienen el 80 por ciento de las viviendas; diez para las inmobiliarias que tienen las casas buenas y después otras diez para el resto de quienes quedamos aquí. Todo ello con un concepto a través de secretaría, con citas previas e intérpretes. Eso no se ha hecho tal y como yo quería. El formato es reunir todo el ‘stockaje’ que hay y la financiación (ya que la mayoría de los pisos son de los bancos), y la innovación es que se ha podido ver el producto in situ. El éxito es no hacerlo para todo el mundo, sino por sectores. Si esto sale bien y vemos que hay resultados, y estudiamos qué se puede mejorar, yo lo haría ahora para el mercado del Golfo Pérsico -Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Catar y Kuwait-, no sé si antes o después del Ramadán. Y quizás, más adelante, también para el mercado chino. Merece la pena hacer el esfuerzo.
 
-¿Con los chinos también?
 
El mercado chino es uno de los más importantes que podemos tener. Estos tres mercados, el ruso, el árabe y el chino, son difíciles por los problemas de la Administración. Los chinos tienen una capacidad de gasto muy importante, pero son un mercado muy prudente, igual que los árabes. Cuesta mucho entrar. Pero todo esto tiene éxito en función de que la Administración española se ponga las pilas
 
-Por el problema de los visados
 
-De los visados, las residencias. Mire, aquí viene una persona, se compra una casa de dos millones de euros, se compra un coche que le cuesta 40 o 50 mil euros y solamente lo puede tener matriculado un año. Al año ya tiene que buscar un truco. Somos nosotros quienes tenemos que evitar que la gente se tenga que buscar un truco para poder tener un coche. Un coche por el que ha pagado IVA, impuesto de matriculación… Eso se tiene que terminar. Tenemos que buscarles facilidades, no ponerles problemas. El Reino Unido se está llevando todas las inversiones. Londres ha tenido una crisis de seis meses, pero se ha llevado todo el mercado ruso y del Golfo. Hoy día en Londres no coges una habitación de hotel ni una mesa en un restaurante bueno.
 
-¿Y eso es solo por agilidad administrativa?
 
-¡Si es que estaban bombardeando a Gadafi y no le habían congelado las cuentas! ¿Más claro? Y los franceses lo mismo. Están dando todas las facilidades. Nuestra competencia real es la Costa Azul, que no debería ser competencia porque ahora mismo todos sus hoteles están cerrados y todavía les quedan tres meses para abrir.
 
-¿Ir a estos nuevos mercados supone que los tradicionales ya han pasado o es solo una cuestión coyuntural?
 
-Totalmente coyuntural. Nuestro mercado es el del norte de Europa. Lo que pasa es que hemos tenido problemas que no hemos sido capaces de superar. Nunca hemos sabido hacer marketing, no hemos conseguido hacer una red de ventas nunca. Hemos sido empresarios muy malos, que hemos hecho las cosas y nos la han venido a comprar. Pero en el momento en que ya no venían a comprárnoslas no hemos sabido reaccionar. En Cannes tienen 30 o 40 comerciales que están en todo el mundo buscando fórmulas para llevar eventos allí. ¿Cuánto nos dio que haya venido aquí Michelle Obama? Muchísimo, al hotel, a la marca. Pero no hemos sabido después traer americanos. Ni siquiera hemos sabido ir a vender a Alemania. Hemos aceptado que aquí solo vinieran los ingleses y los alemanes se fueran a las islas. ¿Por qué?
 
-¿Pero se le puede reclamar a la administración que se haga cargo de eso?
 
-Primero es un tema de iniciativa privada. He comenzado diciéndole que somos unos malos empresarios. ¿Qué ha pasado aquí? Que cualquiera pedía una licencia, un crédito y se ponía a construir. Los bancos han sido culpables también de lo que ha pasado. Hay muchos productos de mala arquitectura, mal entorno, mala sostenibilidad. Pero como lo compraban todo, pues se hacían.
 
-¿Se va a aprender esta lección?
 
-Se va a aprender con sangre. De esta crisis tenemos que salir reforzados apostando por la calidad. No tenemos ninguna posibilidad de poder competir con una calidad media baja. Hay que apostar por la calidad en el diseño de la arquitectura, en el paisajismo, en todo, para poder conseguir una calidad de cliente.
 
-¿Y cómo se sale?
 
-Primero vendiendo lo que ya tenemos. El ‘stockaje’, que está por debajo del precio de reposición, ya que está rebajado al 50 por ciento y 100 por cien financiado, y que por lo tanto supone una gran oportunidad para el inversor. Quien compre ahora una propiedad en las actuales condiciones tiene una expectación de plusvalía que nunca iba a tener si compraba un producto nuevo. Es un producto muy atractivo. Marbella puede vender ahora este producto gracias a su marca. Y eso es fundamental, porque en el momento en que se acabe con este ‘stockaje’, sí que empezaremos a hacer nuevos productos. Y ahí es donde deberemos decidir si queremos hacer cosas de calidad.
 
-¿Qué tipo de productos cree que habrá que hacer?
 
-La gente joven no va a comprar una casa donde tenga que pagar la comunidad, el IBI, el mantenimiento. La gente joven no quiere problemas. Y para eso están los productos de ‘residence’, donde el comprador adquiere un inmueble que cuando no lo utiliza el propietario se explota como producto turístico. Esto lleva años funcionando en Estados Unidos, todos los hoteles de lujo del mundo se hacen con este sistema, pero nosotros lo hemos despreciado.
 
-El modelo de economía basada en el ladrillo tiene muy mala prensa. Después del pinchazo de la burbuja se dice que hay que buscar un nuevo modelo de crecimiento. ¿Es posible?
 
-Levántese y mire. Ni Andalucía ni España entera están preparadas para otra cosa que aquello que nos han dejado hacer. No tenemos otra opción diferente al turismo y al turismo residencial para la creación de empleo y de riqueza. Porque todo ello lleva consigo una cantidad de trabajo enorme. Uno de los problemas que tenemos es que las profesiones turísticas no están dignificadas.
 
-No me refería al turismo, sino a la construcción
 
-Es que Marbella no puede vivir solo del Marbella Club y del Villa Padierna. Necesita diez o quince hoteles de esta categoría. Necesita un Four Seasons, un Mandarin… Eso es construcción, mantenimiento y servicios. Marbella, el triángulo de oro con Benahavís y Estepona, tiene que compararse con Miami. Marbella necesita compararse con Miami, sino nos quedamos en una catetez.
 
-¿Y no es el modelo de la burbuja el que nos ha traído hasta aquí?
 
-Es que la burbuja ha sido financiera. ¿Por qué hemos cometido estos errores? Porque había recursos financieros. No es que el ladrillo haya sido mejor o peor, es que es lo único que hemos sabido hacer. Se ha construido mucho y mal porque había dinero, y lo que se debería haber hecho es construir menos y bien.
 
-¿Ese debe ser el modelo para el futuro? ¿Construir menos y bien?
 
-Primero es que no se debería poder construir sin tener la preventa hecha, como en Estados Unidos. Allí es más duro. Si tú no tienes la preventa de un 70 por ciento no te dan la licencia, aunque tengas el dinero. Lo más importante es el marketing, la imagen. ¿Por qué Donald Trump llega a París o a Dubai y hace una torre y la vende en cinco minutos? Porque tiene marketing, tiene imagen y tiene calidad.
 
-¿A cuánto estamos de salir de esta situación?
 
Mi opinión es que en Marbella, en el Triángulo de Oro, estamos a punto de salir. No sé si estamos en una situación como la del 95 o el 96. Hay promociones donde no preguntaba ni el que no pensaba pagar, y a ahora ya se está vendiendo algo.
 
-¿A españoles?
 
-No, a rusos.
 
 
 
 
 
 

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