Ricardo Arranz en Expansión

El deporte es fundamental para el propietario del hotel Villa Padierna, famoso por haber alojado a Michelle Obama. Jugar al golf, esquiar, salir a navegar… cualquier opción es buena si es en familia.

Mi vida transcurre a caballo entre Madrid y Marbella y, como buen arandino, no renuncio a visitar mi tierra, de cuando en cuando, para disfrutar de los míos y de unas buenas chuletitas de lechazo de Aranda.

Nací tierra adentro, cerca del Duero, y descubrí ya adolescente el irresistible atractivo del Mediterráneo, cuando me desplacé a Málaga para estudiar Económicas. El mar y el campo marcan los escenarios de mis fines de semana ideales, que intento pasar siempre con la mejor compañía: mi mujer, Alicia, y mis cuatro hijos: Alejandro, Felipe, Ricardo y Nicolás. A ellos queremos transmitirles los valores en los que creemos, y es durante el tiempo libre cuando nuestras obligaciones nos permiten disfrutar con más intensidad de los mismos y juntos: los placeres de una vida sana, tranquila y familiar.

Sea sábado o domingo, invierno o verano, comienzo mi rutina a las 7 de la mañana con mi entrenador personal, Chus, que ya es de la familia, con el que paso aproximadamente una hora y media. Si estoy en Marbellla, aprovecho para visitar nuestro hotel, el Villa Padierna, en compañía del maestro de obra. Un establecimiento de lujo requiere mucha dedicación, especialmente en los detalles, y me gusta que todo esté perfecto, aunque tengamos que revisar un enchufe o ver si hace falta alguna mano de pintura. También aprovecho para hablar con el equipo, con la gente del hotel y del golf.

Éste es uno de mis deportes preferidos, y suelo practicarlo junto a mi mujer y mis hijos en alguno de los campos que rodean al Villa Padierna. Uno de ellos se llama Alferini, un nombre tomado de las iniciales de mis cuatro hijos. Tenemos una sana rivalidad y, entre hoyo y hoyo, muchas veces aprovechamos para comentarnos las cosas que, por falta de tiempo, hemos pospuesto durante la semana.

Con el buen tiempo, nos hacemos a la mar. Raro es el fin de semana que no salimos a bordo de nuestro barco, el Xargo, por la costa malagueña con amigos y familiares. Nos encanta cenar a la luz de las estrellas, y disfrutar de un buen vino de Ribera. Si es temporada de nieve, cambiamos el plan, y nos acercamos a Sierra Nevada a esquiar.

En otoño e invierno es cuando más me gusta el campo, mi segunda gran pasión. Mi pequeño rincón en el mundo, para pasear y disfrutar de la naturaleza a pleno pulmón, es el Parque de los Alcornocales, cerca de Medina-Sidonia, con un patrimonio paisajístico verdaderamente excepcional.

Caminar por el monte me aporta serenidad, y me permite alejarme de ese ritmo un tanto frenético que llevamos hoy en día en las ciudades y en el trabajo, y coger cierta distancia. Además, me da la oportunidad de ver a mis hijos disfrutar de uno de sus deportes favoritos: la caza (en nuestra finca hay muchos corzos y venados), de un buen libro, y del calor de la chimenea en compañía de amigos. Hace unos años adquirí la Finca El Cuervo donde se encuentra el Monasterio del Cuervo -entonces en ruinas-, y estoy entregado a la apasionante tarea de su reconstrucción. El monasterio perteneció a la orden de los Carmelitas Descalzos, y todavía conserva algo de aquella atmósfera que invita a olvidarse del mundo. Como coleccionista de arte, soy un apasionado de la pintura sevillana del siglo XVIII y de la malagueña del siglo XIX. La restauración del monasterio me ha permitido profundizar en el estudio y de piezas de aquella época.

SUS LUGARES FAVORITOS: Hotel Villa Padierna Ctra. de Cádiz km.166. Marbella. www.hotelvillapadierna.com. Restaurantes: Horcher C/Alfonso XII, 6. Madrid. Gastronomique Hotel Le Bristol 112, Rue de Faubourg Saint-Honoré. París. Harry Cipriani. 59th St. con 5th Ave. Nueva York. www.cipriani.com. Parque Natural de los Alcornocales. www.alcornocales.org

*EMPRESARIO Y DUEÑO DEL HOTEL VILLA PADIERNA